Los pobres de la frontera contribuyen con el turismo


Los mariscos de Pednernales, foto par Karl Grobl

Los mariscos de Pednernales, foto par Karl Grobl

Flady Cordero

Los  turistas llegan a un hotel de lujo en la región este del país y lo recibe un/a joven de Tierra Nueva  o de cualquier otra comunidad fronteriza, con una amplia sonrisa, le saluda en español, el idioma de nuestra isla o en francés o ingles idiomas que aprendió las primeras lecciones en la calle y lo perfeccionó en la escuela por su interés de salir de la pobreza.

Un camarero o cámara le ofrece de bienvenida con una bebida con limón producidos por mujeres y hombres de las lomas de Elías Piña o Dajabón; lo conducen a la habitación un joven de Guayabal, de la Descubierta y encuentran muy bien arreglada por una mucama de cualquier comunidad fronteriza.

En la cena los turistas disfrutan de pescados o mariscos producidos por la cooperativa de pescadores de Pedernales y una ensalada de aguacate producido en Elías Piña

Temprano, dispuestos/as a disfrutar a plenitud sus vacaciones los turistas se levantan y toman un café orgánico de excelente calidad, producido y procesado por caficultores/as de Pedernales, Hondo Valle o Juan Santiago, con leche de una marca nacional, que se suple de  pequeños ganaderos de Dajabón, Partido, Restauración, Elías Piña.

Frutas y otras delicias del desayuno las acompañan casabe de la frontera y miel orgánica de los apicultores organizados en cooperativa de Villa Cintia, Guayubín que no solo producen la miel, sino que la procesan y homogenizan.

Los turistas curiosos por la gastronomía dominicana prueban el sancocho de chivo criado en la frontera, producidos por pequeños campesinos y campesinas y para llevar  recuerdos y presentes  compran artesanías producida por mujeres dominicanas y haitianas organizadas en una red de mujeres artesanas.

Algunos creerán que estoy soñando, pero esto es posible y efectivamente la cooperación internacional, organizaciones de servicios a tercero (ONG), instituciones del gobierno central y de los gobiernos locales fronterizos están trabajando para integral a los productores y pequeños en cadenas de mercado.

Hoy es una realidad que cientos de pequeños productores/as en las comunidades fronterizas tienen sembrados aguacate, limón, mango y buscan canales para venderlos en nichos de mercados nacionales como el turismo y en el exterior. Cinco organizaciones de pequeños productores de café, con certificación orgánica, vendiendo al mercado internacional y  Los de Pedernales haciendo están haciendo esfuerzo por vender café tostado y molino orgánico en el mercado nacional, son cientos los productores de mil organizados en distrito cooperativos produciendo y procesando miel y preparándose para entrar en el mercado de la miel y sus derivados orgánicos

En la frontera Dominica Haitiana hay pobreza, también hay esperanzas y pronto los pobres de la frontera contribuirán agregaran nuevo valor al producto turístico nacional y al desarrollo del País.

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