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	<title>Nuestra Frontera &#187; Post Tags &#187; Jimani</title>
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	<description>Creando opportunidades en la frontera Dominíco-Haitiana</description>
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		<title>El comercio binacional: un juego sin reglas ni instrucciones.</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 17:11:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Molano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía y Comercio]]></category>
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		<description><![CDATA[Sebastián Molano. Durante el 2008, trabajamos en varias iniciativas para documentar la situación del comercio binacional entre la República Dominicana y Haití. Fue una experiencia fascinante para aprender sobre los mecanismos que caracterizan y condicionan su relación comercial.  Como resultado, generamos varios documentos, de los cuales quiero destacar el realizado por Sobeida de Jesús y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Sebastián Molano.</em></p>
<div id="attachment_1195" class="wp-caption alignleft" style="width: 394px"><img class="size-full wp-image-1195 " title="Los regalos de la discordia." src="http://nuestrafrontera.org/wordpress/wp-content/uploads/2009/12/IMG_1454.jpg" alt="Los regalos de la discordia." width="384" height="288" /><p class="wp-caption-text">Los regalos de la discordia.</p></div>
<p>Durante el 2008, trabajamos en varias iniciativas para documentar la situación del comercio binacional entre la República Dominicana y Haití. Fue una experiencia fascinante para aprender sobre los mecanismos que caracterizan y condicionan su relación comercial.  Como resultado, generamos varios documentos, de los cuales quiero destacar el realizado por Sobeida de Jesús y el equipo de PADF sobre la <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.ciudadesyfronteras.com/PADF%20Informe%20legislacion%20comercio.pdf`"></a><a href="http://www.ciudadesyfronteras.com/PADF%20Informe%20legislacion%20comercio.pdf`">“Estructura jurídica formal que regula el comercio de bienes entre la República Dominicana con Haití”</a></span>. Luego de un proceso de 6 meses de investigación, este documento refleja el expertise acumulado sobre la manera como operan las relaciones comerciales entre los dos países a pesar de las dificultades estructurales y sistémicas existentes.</p>
<p>Este estudio valida que a pesar de la carencia de un marco legal acorde a la realidad, el comercio entre los dos países está en constante crecimiento, con una balanza comercial superavitaria para la República Dominicana. Según las cifras de Centro de Exportaciones e Inversiones dominicano (CEI-RD),<span style="text-decoration: underline;"> </span><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.cei-rd.gov.do/leer_noticia.asp?id=398"></a><a href="http://www.cei-rd.gov.do/leer_noticia.asp?id=398">las exportaciones al mercado haitiano fueron superiores a los USD700 MM en el 2009</a></span>.  Haití y República Dominicana son el segundo socio comercial de mayor importancia, el uno del otro, luego de los Estados Unidos. A pesar de los diversos temas que generan tensión y colaboración entre los dos estados, el comercio es la fuerza vital que dinamiza y engrana<a href="http://nuestrafrontera.org/wordpress/es/2009/12/el-nuevo-libro-la-frontera-dominico-haitiana/">la relación binacional y transfronteriza</a>.<span id="more-1194"></span></p>
<p>La falta de regulación clara sobre cómo opera el comercio genera un sinnúmero de quejas y reclamos, reforzando estereotipos y prejuicios que hacen mella en la interacción entre los nacionales de ambos países. Esta clara falla que se repite en cada lado de la frontera afecta principalmente a las personas que se desplazan entre la República Dominicana y Haití regularmente. Esto se presenta casi a diario en los puntos fronterizos y con mayor frecuencia, durante los días del incorrectamente llamado mercado “binacional”. En este caso haré referencia a la situación que afrontan los viajeros en la aduana dominicana cuando ingresan al territorio nacional por Jimaní.</p>
<p>Tuve la posibilidad de pasar algunos días de descanso en la hermosa e intrigante Puerto Príncipe. Como cualquier ciudadano, presenté mis visas e identificaciones para realizar trámites de aduanas y migraciones. De regreso a la República Dominicana, realizamos el proceso aduanero.  La aduana está conformada por 4 agentes quienes no se encuentran formalmente identificados. Se ubican en una mesa larga en donde, a discreción,  realizan las revisiones de lugar.</p>
<p>Inicio el proceso abriendo mis maletas, el agente de turno retira el ron, mantequilla de maní, cerveza, café, clerén, nuez moscada y sazón que he adquirido en un supermercado de la capital haitiana. Señalando una hoja de papel pegada a sus espaladas, me informa que todos los bienes que traigo están prohibidos y por consiguiente, deben ser confiscados.</p>
<p>Ante esta situación, exigí leer dicha circular, emitida por la Secretaría de Agricultura (SEA). En la misma se insta a los agentes de aduanas a que tomen todas las medidas fito-zoosanitarias pertinentes. No se especifica ningún producto ni se adjunta una lista detallada de los productos que pueden presentar riesgo para la República Dominicana. Señalo estos aspectos al agente de aduana, quien reitera tajantemente la imposibilidad de permitir el paso de mis bienes. A pesar de ser casi un experto en regulación binacional, mis regalos y pertenencias iban a quedarse en la frontera.</p>
<p>A mi lado, un turista americano transporta café, de la misma clase y tipo que me ha sido retenido. Indago al agente el porqué ha permitido el paso de este café y no del mío. Su respuesta es clara: “tu tienes 3, ella lleva 1”.  Le pregunto cuántas unidades pueden ser ingresadas por persona, me responde “está prohibido”. Ante esta situación, solicito llamar a la persona a cargo de los agentes aduaneros. El superior se presenta y separa mis bienes: el ron, el clerén, las nueces moscadas y la mantequilla de maní pueden volver a mi equipaje y seguir su viaje a Santo Domingo. El café, la cerveza y el sazón siguen a la espera de una decisión. Ante este cambio súbito de las reglas de juego frente lo que está prohibido y no, me alisto con mi conocimiento legal del tema comercial y mi “tigueraje fronterizo” para poder continuar mi viaje con todos mis bienes.</p>
<p>Informo al superior sobre cómo se ha permitido el ingreso de café a otro pasajero. Le solicito me indique la tarifa que debo pagar por el ingreso adicional de cada paquete de café. Para no desautorizar al agente aduanero en público, el superior me insta a que salgamos de las instalaciones y hablemos con la persona a cargo de la Aduana en Jimaní.</p>
<p>Converso con el encargado general de la aduana y el supervisor sobre el destino y procedencia del café: su compra en un supermercado local, su proceso de tostado y empaque. Insisto en que este producto, en su estado actual, no clasifica dentro de la categoría fito-zoosanitaria. Luego de varios minutos, estoy de regreso en el autobús, con todas mis compras en la maleta y una gran frustración. Muchos de mis compañeros de viaje, se acercan para contarme sus historias sobre cómo se han sentido maltratados y abusados; cómo se les han quitado sus regalos o sus compras, sin una explicación válida. Viajan con la esperanza de que quién esté de turno en la aduana este de buen humor o no encuentre nada “ilegal”.</p>
<p>La ausencia de reglas de comercio claras abre la puerta para que la corrupción y el contrabando se instauren como la normal y no la excepción. Ante esto, los canales informales e ilegales se fortalecen. Adicionalmente, la dependencia de la aplicación de la ley a criterios subjetivos y no a procedimientos estandarizados (que reconocen las dinámicas comerciales y salvaguardan los intereses nacionales) pone en una situación de alta vulnerabilidad a la producción del país.</p>
<p>Pero lo más importante, debido a la inexistencia de reglas de juego claras para el comercio, los roles de poder se inclinan hacia un lado, creando una atmosfera en la que los prejuicios y equivocas interpretaciones  de la interacción entre dominicanos y haitianos encuentran justificación debido a las marcadas asimetrías consecuencia de la ausencia de procedimientos establecidos.  Muy pocas personas cuentan con la posibilidad de conocer sobre las leyes que regulan el comercio y la operatividad de sus procedimientos. No hay mucho “expertos” en esta materia que viajen en gua gua. Sin embargo, esto no debería ser necesario, las reglas deben ser objetivas, claras y coherentes con la forma en que se desarrolla el comercio, sin que medien otros factores.</p>
<p>La importancia de regular el comercio binacional no sólo se constituye en un mecanismo para proteger al país, sino en una estrategia idónea para crear la confianza requerida en la dinámica binacional. Caso contrario, las voces que muchas veces, se pronuncian irresponsablemente sobre la relación de los dos estados encuentran una justificación simplista pero válida para validar sus ataques al país.</p>
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